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50 años de memoria

“A 50 años del golpe genocida, ¡que digan dónde están!”, pedían los enormes carteles que rodeaban el escenario ubicado sobre la Plaza de Mayo. Junto a la leyenda, una interminable y angustiante sucesión de fotos recordaba a los desaparecidos, las víctimas de dictadura mas sangrienta y siniestra que puedo vivir nuestro pais.

Parece mentira que ya pasaron 50 años, de aquel 24 de marzo de 1976, donde era una verdad a voces que derrotarian el Gobierno de Isabelita y los militrares tomarian el poder, de la peor forma que se pudo imaginar. Un golpe que fue pensado con muchos meses de antelacion, donde habia interminables listas de los hoy desaparecidos.

Por eso, frente a tanto horror, la Memoria sigue intacta y mas presente que nunca para la mayoria de los argentinos.

“Son 30.000 desaparecidos”, fue una de las consignas más repetidas en la marcha, en respuesta a los discursos revisionistas del terrorismo de Estado que propicia el mandatario ultra y que volvieron a expresarse en un mensaje institucional del Ejecutivo.

Madres y Abuelas de Plaza de Mayo a la cabeza, convocan a marchar. A cinco décadas del golpe militar, y ante un Gobierno que ha desarticulado las políticas públicas de memoria y reparación, la movilización de este martes tuvo un cariz especial.

“Pasaron 50 años y seguimos luchando por memoria, verdad y justicia”, dijo en el acto de cierre Taty Almeida, de 95 años, integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. “Levantemos ahora mismo muy alto las fotos de los desaparecidos y desaparecidas. En este momento miran hacia la Casa de Gobierno, a ese poder del Estado que no los busca, mientras los niega”, apuntó, al leer un documento conjunto de los organismos de derechos humanos.

En la plaza, las personas que marchaban por su cuenta se mezclaban con los manifestantes encolumnados con agrupaciones políticas, sociales o sindicales. Habaía manifestantes que iban solos y otros en grupos, había niños, jóvenes y adultos, había personas en silla de ruedas, bebés en cochecitos, carritos de vendedores ambulantes desperdigados en medio de la gente apiñada. Muchos llevaban en las manos o colgadas del cuello las fotos en blanco y negro de sus desaparecidos, los familiares o amigos que perdieron durante la dictadura y para los que pedían justicia.

Después, resonaba en Plaza de Mayo la canción Demoliendo hoteles, de Charly García, y la gente coreaba: “Yo que crecí con Videla / yo que nací sin poder / yo que luché por la libertad / pero nunca la pude tener”.

 

 

 

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