
Apostando a una mayor responsabilidad
Hasta el año pasado, los estudiantes secundarios podían acumular hasta 25 faltas anuales antes de perder
Cada vez somos más los que en nuestros patios y balcones, tenemos nuestras pequeñas
huertas, pero siempre hay mucho por aprender y una de las grandes propuestas para ello, es la
huerta de la UBA.
Ubicada en Marcelo T de Alvear 2230 estudiantes y vecinos aprenderán técnicas para hacer
una huerta y compostar desde el patio de la facultad de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Si bien la huerta nació de la organización estudiantil en 2016, durante la pandemia por el
coronavirus los estudiantes se plantearon la necesidad de aprender e incorporar más técnicas
de huertas urbanas.
A este proyecto se sumó el reciclador urbano y así refundaría en una segunda sede, su escuela
huerta agroecológica urbana, Margarita I, que ya funciona desde hace un año en el barrio
porteño de Constitución, además de dar talleres de huerta hace más de 15 años junto a su
colectivo, en veredas, techos y terrazas de la Ciudad de Buenos Aires.
El objetivo es que todos los vecinos puedan hacer sus huertas y que comencemos a tener una
cambio de alimentación, soberana y comunitaria.
Su meta final es cultivar solidariamente en todos los espacios libres de CABA para que
cualquier habitante pueda consumir las frutas y verduras de las plantaciones, como los paltos y
los limoneros. Pero hay que ir paso a paso.
Una de las primeras cosas que hay que tener en cuenta es que además de neumáticos y
baldes, se pueden utilizar los vasitos de ultra procesados, que son los de queso crema,
yogures, mermeladas, dulce de leche y demás para hacer los famosos repiques; también, los
bidones de 6 litros y medio de agua para hacer semilleros.
Poder cultivar nuestros propios alimentos, es favorable por donde se lo mire y en CABA, por la
gran amplitud climática se pueden cultivar muchísimos alimentos.
Cultivar nuestros propios alimentos en casa trae muchos beneficios. Ayuda a disminuir el
dióxido de carbono de las ciudades, ya que es asimilado por los cultivos para realizar la
fotosíntesis. Ayuda a desarrollar conciencia por el respeto a la naturaleza y el medio ambiente.
Fomenta el autoconsumo y limita el derroche de alimentos, del agua y de la energía que se
emplean en la producción a gran escala. Cultivando en casa puedes además acceder a
alimentos de mejor calidad, fertilizados de manera segura y libres de pesticidas químicos sin
tener que pagar el elevado precio de los “orgánicos” del supermercado. Por otra parte, está
científicamente comprobado que estar en contacto directo con la tierra, hace que nuestro
cerebro secrete serotonina, que es un neurotransmisor relacionado a la sensación
de bienestar y felicidad.
Todo es favorable…ahora manos a la obra!!!!

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