Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on pinterest
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on pinterest

Día de la niñez

Mañana celebramos en el barrio y en el país el día de la niñez y lo mejor que podemos hacer por los niños es educarlos en el amor, criar a un ser huano con amor es el regalo más grande que podemos dar, y para logralos gracias al universo no es necesario contar con dinero.

Que haya niños no  implica que haya niñez. El amor es  para la niñez lo que el sol es para las flores y las plantas.

No importa si hay regalos, no importa si podemos llevarlos de vacaciones o  darle lujos, si ello implica estar todo el día fuera, no verlos, no escucharlos no tener tiempo siquiera para detenernos a mirarlos. Y esto en el mejor de los casos.

El desarrollo fisiológico de los niños tiene unas etapas más o menos definidas:

  • Lactancia: desde el nacimiento hasta el primer año.
  • Primera infancia: entre los 1 y 6 años.
  • Niñez: entre los 6 y 13 años.
  • Preadolescencia: entre los 13 y 15 años.
  • Adolescencia: desde los 15 años hasta cumplir la mayoría de edad.

Sin embargo, nuestro desarrollo también está atravesado por variables socioculturales, así que la forma en que entendemos la niñez puede variar según la cultura y el período histórico en cuestión.

El juego está asociado a los niños y en lo que a mi respecta creo que el juego es de gran importancia en el desarrollo infantil.

  • Favorece el desarrollo de habilidades psicosociales y físicas.
  • Estimula el desarrollo motor, exige al niño moverse, correr, saltar, caminar.
  • Favorece el desarrollo de la inteligencia, pues lleva al niño a explorar el mundo que lo rodea para conocerlo mejor.
  • Favorece el desarrollo emocional, pues el niño expresa sus sentimientos y a veces resuelve conflictos emocionales.
  • Facilita el desarrollo social porque el niño aprende a jugar con otros niños, a respetar reglas, a compartir y a convivir.
  • Desarrolla el pensamiento y la creatividad, pues el niño busca los elementos necesarios para su juego, los organiza e invita a sus amigos.
  • Desarrolla la confianza de los niños en sí mismos y su deseo de afrontar situaciones nuevas.
  • Desarrolla la curiosidad del niño y le permite aprender a inventar.
  • Los adultos pueden ayudar a los niños a aprender a través del juego, nombrando las cosas con las que juegan, explicando sus características y funciones, contestando preguntas, y permitiendo explorar, imaginar e inventar.
  • Todo puede convertirse en juguete para un niño: su cuerpo, el de los demás, los objetos de la casa, los alimentos, el agua, la arena, hojas, piedras, etcétera. Un juguete no es mejor porque sea costoso. Los padres o hermanos mayores pueden construirlos con amor, imaginación y materiales a la mano.

Todo ello en el emjor de los casos, pero no debemos olvidarnos que nuestra ralidad no es tan ideal como para que al pensar en las infancias pensemos, en el juego y en el daserrollo maduratvio descripto anteriormente. Ya que la situacion económica que vivimos en toda latinoamérica es realmente lamentable

«En América latina, los niños y los adolescentes suman casi la mitad de la población total. La mitad de esa mitad vive en la miseria. Sobrevivientes: en América latina mueren cien niños, cada hora, por hambre o enfermedad curable, pero hay cada vez más niños pobres en las calles y en los campos de esta región que fabrica pobres y prohíbe la pobreza. Niños son, en su mayoría, los pobres; y pobres son, en su mayoría, los niños. Y entre todos los rehenes del sistema, ellos son los que peor la pasan. La sociedad los exprime, los vigila, los castiga, a veces los mata: casi nunca los escucha, jamás los comprende».

«Día tras día se niega a los niños el derecho de ser niños. El mundo trata a los niños pobres como si fueran basura, el mundo trata a los niños ricos como si fueran dinero, y a los del medio, a los que no son ni pobres ni ricos, el mundo los tiene bien atados a la pata del televisor para que desde muy temprano acepten como destino la vida prisionera. Mucha magia y mucha suerte tienen los niños que consiguen ser niños».

Eduardo Galeano

Compartir en redes sociales

Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on email
Share on linkedin
Share on whatsapp

Dejar un comentario