
De mal en peor
Con dos realidades muy distintas, en el día de ayer se jugó un gran partido entre
La Selección Argentina cerró su participación en el grupo J del Mundial 2026 con puntaje perfecto al derrotar por 3 a 1 a Jordania, encuentro al que llegó ya clasificado a dieciseisavos de final, instancia en la que enfrentará a Cabo Verde. Por eso, Lionel Scaloni aprovechó para rotar y puso un once titular completamente alternativo que le permitió mostrarse a otros futbolistas. De cara a los duelos de eliminación directa, hay algunos que se posicionaron como opción.
Más allá del contexto, ante el adversario más débil del grupo y que ya no tenía posibilidades matemáticas de clasificarse, el partido planteaba un desafío extra para la selección: sostener una identidad y encontrar variantes que pueden resultar clave cuando empiece la etapa eliminatoria, cuando ya no habrá margen de error. En ese sentido, Lionel Scaloni aprovechó para ampliar el menú de opciones en todas las líneas, con la única excepción del arquero. Y no solo cambió nombres: también probó roles. Exequiel Palacios fue defensor lateral por la derecha; Nicolás Paz alternó entre interno, enganche y delantero, y Lautaro Martínez compartió el ataque con Julián Alvarez, una fórmula que el director técnico utiliza solamente cuando Messi no está en la cancha.
La selección fue un equipo dinámico, casi sin posiciones fijas del medio hacia adelante. Se instaló en campo ajeno, manejó la pelota –rondó 75% de posesión–, la movió de un lado a otro y buscó permanentemente el pase vertical para romper líneas, una fórmula que había aparecido en el gol de Messi contra Argelia y que volvió a aparecer en el tanto anulado a Giovani Lo Celso tras una asistencia de Alvarez. Por momentos, Nicolás Tagliafico y Giuliano Simeone se convertían en extremos, estiraban a una defensa de cinco hombres que se paraba en línea y generaban espacios entre el líbero y los stoppers, y también a las espaldas de los laterales.
El campeón va de menor a mayor en el Mundial. Empezó con dudas ante Argelia: goleó, pero pasó más de un sofocón y dependió de la magia del rosarino para destrabar un partido que por momentos se había complicado. Frente a Austria mostró una versión más sólida en defensa, pero volvió a generar poco en ataque y, otra vez, necesitó que el astro apareciera, con un gol en cada tiempo. Contra Jordania empezó muy bien y después se relajó, pero la entrada de Messi cambió el clima: el equipo y la hinchada terminaron unidos en un mismo grito.

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