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Apertura en la Ciudad

Jorge Macri abrió este lunes el período de sesiones ordinarias de la Legislatura
porteña. «La Ciudad del caos, del desorden y del vale todo se terminó», disparó, en
una frase que sintetiza el eje de su discurso: orden público, seguridad y batalla cultural
contra «los enemigos del estilo de vida de los porteños”. El mensaje, cuidadosamente
armado para marcar un perfil propio frente a la gestión de Javier Milei, incluyó
promesas de baja de impuestos, anuncios de obras faraónicas y un reclamo de vieja
data a la Nación por la deuda de coparticipación. Pero cuando se confrontan las
palabras con los números de la gestión, el cuadro se vuelve más difuso.
Políticas de seguridad:
Anunció el refuerzo de la Policía de la Ciudad con 4.000 efectivos y destacó una «baja
sostenida de los índices delictivos, con registros mínimos en materia de robos y
homicidios”. También mencionó la expansión del sistema de videovigilancia, que hoy
cuenta con 17.000 cámaras —más del 80% del territorio porteño—.
Pero el «orden público» que promete el jefe de Gobierno choca con una realidad más
compleja. Según datos oficiales, en 2025 la pobreza registró una caída de más de diez
puntos; sin embargo, en paralelo, se registró un incremento exponencial de personas
en situación de calle. Sobre este punto, Macri fue contundente: «Necesitamos que no
puedan rechazar la ayuda. No se trata de perseguirlos como criminales ni de llevarlos
detenidos. Lo que queremos es rescatarlos”.
El diagnóstico, sin embargo, expone una grieta: de las 16.000 personas asistidas por el
gobierno, unas 1.800 «no aceptan ayuda, la gran mayoría con problemas de adicciones
y de salud mental”. La propuesta de «rescate» sin consentimiento abre un debate
sobre los derechos civiles que el discurso de la gestión no aborda.

Baja de impuestos:

En el plano económico, Macri prometió continuar con la rebaja impositiva. «Vamos a
seguir bajando impuestos sin bajar la calidad de los servicios, que quede claro»,

aseguró. Como gesto concreto, anunció que durante seis meses hoteles, bares,
restaurantes y heladerías no pagarán ABL ni impuesto inmobiliario. También destacó
que 89.000 jubilados y personas con discapacidad ya están exentos de dichos tributos.
Las medidas se enmarcan en el Presupuesto 2026, que el oficialismo logró aprobar tras
intensas negociaciones con La Libertad Avanza en noviembre pasado. El proyecto
incluye la exención total de Ingresos Brutos para monotributistas de las categorías más
bajas y reducciones escalonadas para las más altas. También mantiene beneficios para
autos eléctricos y reduce el impuesto a los sellos en operaciones inmobiliarias de hasta
226 millones de pesos.

Sin embargo, la oposición advierte que las rebajas no alcanzan a todos. El bloque de
Unión por la Patria propuso extender la exención de Ingresos Brutos a la totalidad de
los monotributistas y beneficiar a los clubes de barrio y sectores gastronómicos,
iniciativas que no fueron incorporadas. La legisladora Claudia Neira señaló que «no se
puede comprender cuál es el plan de Gobierno» y añadió que el oficialismo envió
modificaciones a la Ley de Ministerios que no están reflejadas en las partidas.

En Infraestructura, el Jefe de Gobierno, anunció la convocatoria a licitación nacional e
internacional para la futura Línea F del subte, una obra que lleva décadas en estudio y
cuya inversión inicial rondaría los 1.500 millones de dólares. También mencionó la
transformación de la Autopista Dellepiane en la «primera autopista parque», con
160.000 metros cuadrados de áreas verdes.
Los proyectos se enmarcan en un presupuesto que destina el 20% de los recursos a
inversión de capital, con especial énfasis en el transporte, donde se asignarán más de 1
billón de pesos.

La referencia al conurbano, fue muy desafortunada «No queremos vivir como en lo
peor del Conurbano”. La declaración, en línea con su discurso de orden y seguridad,
busca marcar distancia respecto a la gestión de la provincia de Buenos Aires,
gobernada por el peronista Axel Kicillof.

Pero los números no acompañan del todo el relato de la «Ciudad ordenada». Según
datos oficiales, en 2025 cerraron cerca de 2.000 empresas en la Capital Federal, en un
contexto de caída del consumo y del ajuste nacional. La pérdida de empleo y de
actividad económica no parece compatible con la idea de un distrito que ha logrado
domar el caos.

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