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Campaña nacional lucha contra el cáncer de piel

Cuantas veces empezaba la temporada de pileta y volvíamos a casa con quemaduras que solo se aliviaban con Caladryl. Y de adolescentes tomar sol a las 12 del mediodía para estar bronceados para una fiesta o por que sentíamos que nos quedaba mejor.

Muchas cosas se hicieron mal durante muchos años. Claro está que la información no era la misma de hoy aunque las consecuencias las vemos cada vez con más frecuencia.

Hoy los cuidados son otros y todos somos conscientes del daño que causa el sol cuando no tomamos las medidas de precaución adecuadas.

¿Cuándo es la semana del cáncer de piel?

Se realiza la tercera semana de cada noviembre con el objetivo de educar y concientizar a la población acerca de los cuidados que debemos tener frente a la radiación ultravioleta.

Este año, se intenta incentivar la consulta presencial para alertar signos que puedan generar alarma. El cáncer de piel es el más común y, tratado a tiempo, es el que mayor posibilidad de cura tiene. Hace casi tres décadas que la Sociedad Argentina de Dermatología viene realizando su campaña anual de prevención de cáncer de piel.

¿Cuáles son los síntomas del cáncer de piel? Un cambio en la piel es el signo más común de cáncer de piel. Estos cambios pueden ser una lesión nueva que le salió en la piel, una llaga que no cicatriza o un cambio en un lunar. No todos los cánceres de piel se ven iguales.

El cáncer de piel se origina por la formación de células malignas en el tejido de la piel. Existen diversos tipos de cáncer de piel, pero la mayoría de ellos no ponen en riesgo la vida del paciente y pueden ser abordados satisfactoriamente por los profesionales de la salud.

8 hábitos saludables que podés incorporar para cuidar tu piel.

  1. Evitá la exposición directa entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde.

En este horario el sol pega más fuerte. Si tenés que exponerte, que sea por períodos cortos, buscá la sombra y usá sombrero de ala ancha, ropa de mangas largas y anteojos con filtros UV. En aquellas zonas que no puedas cubrir, usá protector solar.

  1. Recordá que el protector solar NO es para tomar sol.

Este producto es para protegernos del sol cuando estamos al aire libre. Si tomamos sol, acumulamos daño. El protector intenta disminuirlo, pero no lo evita al 100%: la única forma de cuidarnos es no exponernos.

  1. Utilizá un protector de amplio espectro.

Que bloquee los rayos UVA y UVB, y tenga un FPS (factor de protección) de 30 o más. Aplicalo entre 20 y 30 minutos antes de salir de tu casa y renovalo cada 2 o 3 horas, en especial, si hacés deporte, si te sumergís en el agua o si hay roce o fricción (por ejemplo, al tomar contacto con la arena).

  1. Si está nublado, hay que protegerse igual.

Los rayos atraviesan las nubes, solo que no hay sensación de calor.

  1. Los bebés no deben exponerse en forma directa durante el primer año de vida.

A partir de los 6 meses, podemos colocarles crema protectora (tiene que especificar que es para esta edad) solo en aquellas zonas que no estén cubiertas con ropa. Es recomendable no llevar a los recién nacidos y lactantes a la playa o exponerlos en las peores horas: aunque estén en una carpa o bajo una sombrilla, el reflejo de los rayos en la arena, en el agua o en el suelo puede alcanzarlos. Además, son muy sensibles al exceso de calor. A partir de los 2 años, puede aplicarse el protector en superficies más extensas. Existe ropa que tiene incorporado FPS y es una buena opción para no correr el riesgo de quemaduras.

  1. Elegí un protector adecuado a tus gustos y tus actividades.

Si el producto es muy grasoso, parecemos un fantasma o se pega en la ropa, no lo vamos a usar. Hay infinitas opciones: para pieles grasas (efecto seco o geles acuosos) o envejecidas (con ácido hialurónico, por ejemplo), para zonas pilosas (geles o sprays), resistentes al agua, para que no piquen los ojos, con color, entre otros. Con el asesoramiento de un especialista en dermatología, hay que tratar de encontrar el que nos lleve a su uso diario.

  1. Aplicá protector solar en todas las partes de tu cuerpo que no puedas cuidar con otros medios.

Recordá la regla de las 11 cucharaditas (una medida equivale al hueco de tu mano):

Necesitás: 1 medida para la cabeza y el cuello, 2 para el frente del abdomen y tórax, 2 para la espalda, 1 para cada brazo, y 2 para cada pierna.

Aplicalo cada 2 horas, en especial, después de nadar y de hacer actividad física. ¡No te olvides de las orejas, el escote y los empeines!

  1. Hacete un autoexamen una vez al mes para reconocer tus manchas y lunares.

La mayoría de los diagnósticos están motivados por la consulta de la persona que detectó algo que cambió o le llamó la atención. En zonas de difícil acceso, podés ayudarte con un espejo. En otras, como el cuero cabelludo, con un secador de pelo. Para la espalda, pedile ayuda a un familiar o amigo. Siempre recordá mirar entre los dedos de los pies, el borde de las orejas y la nuca.

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