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San Cayetano

A pesar de que las cosas en nuestro país no están para nada bien, y vivimos sin poder proyectar mucho por motivos de la gran inflación que padecemos día tras día. El trabajo parece no estar tan escaso como en otros momentos y tal vez esto se vio reflejado en el día de hoy con la poca concurrencia en la iglesia de San Cayetano, ubicada en nuestro barrio vecino de Liniers.

Hoy el nuevo arzobispo de Buenos Aires Jorge García Cuerva: «Le pedimos a San Cayetano un trabajo digno y bien remunerado. Le pedimos paz para nuestro pueblo atravesado por la violencia social y económica, la inseguridad de no tener un futuro alentador ni esperanza para hijos y nietos»  Son palabras durísimas que nos duelen y que una vez más nos llenan de angustia ante los problemas económico y sociales de los que parece que nunca podemos salir. El sentimiento de sacar levantar la cabeza y que cuando estamos por lograrlo la vuelvan a hundir nos invade una vez más.

Paz, pan y trabajo

Los 7 de agosto es San Cayetano, fecha en la que falleció en 19547 en Nápoles Italia. San Cayetano nació el 1 de octubre de 1480, estudió derecho en Padua y después se dedicó al orden sacerdotal. De ahí en más se lo conoció por su oración, caridad y entrega al prójimo.

¿Que le pedimos?

En Argentina se cree que puede ayudar a las personas desempleadas o en búsqueda de trabajo a conseguir un nuevo empleo. Por lo que las oraciones están asociadas a dicho pedido.

Oración a San Cayetano


«¡Oh glorioso San Cayetano! Aclamado por todas las Naciones; Padre de Providencia, porque con portentosos milagros socorres a cuantos te invocan con fe en sus necesidades. Te suplico me obtengas del Señor oportuno Socorro en las angustias presentes y sea ello prueba de la bienaventuranza eterna. Amén.

Santísima Trinidad ¡Oh Divina Providencia! Concédeme tu clemencia, por tu infinita bondad, arrodillado a tus plantas, a Ti portento de toda caridad, te pido por los míos casa, vestido y sustento.

Concédenos la salud, llévanos por buen camino, que sea siempre la virtud que guie nuestro destino. Tú eres toda mi esperanza, eres el consuelo mío, en Ti creo, en Ti confío. Tu Divina Providencia se extienda a cada momento para que nunca nos falte casa, vestido, sustento y los Santos Sacramentos en el último momento». 

 

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