Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on pinterest
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on pinterest

Sin darnos cuenta llegaron las fiestas

Con las emociones a flor de piel y sin poder salir del estupor y la felicidad que nos dió se campeones del mundo otra vez, nos chocamos de frente con la Noche buena. Este Sábado es 24 de diciembre y la mayoría de los Argentinos no pensamos nada para celebrarlas.

Como todos los 24 de diciembre, las comidas más típicas de los Argentinos son los tradicionales asados o si optamos por cosas frías, los matambres con ensalada rusa, los Vitel Toné, las torres de panqueques y la imperdible mesa dulce con los turrones, Pandulces y frutos secos. A esta altura de la vida, todos sabemos que nuestras tradiciones gastronómicas navideñas, no se condicen con nuestra temperaturas, ni con el momento del año pero de todas formas nos encanta prepararlas y comerlas más aún.

El vitel toné (o vitello tonato: en italiano, literalmente, ternera con salsa de atún) es un plato típico de la región del Piamonte, en el noroeste de la península. Nació en las ciudades de Alba y Garessio, cercanas a los mares Tirreno y Liguria, donde aún se pescan atunes rojos.

El origen de este alimento tiene más de mil años: ya se encuentran recetas de vitel toné en libros gastronómicos del año 700. Con el paso de los siglos, la preparación de este plato casi no sufrió modificaciones, y llegó a nuestro país con la ola inmigratoria de fines de siglo XIX. Frío o caliente, el vitel toné se integró rápidamente a la gastronomía local, y durante la Nochebuena es uno de los alimentos más esperados por los comensales.

Lengua a la vinagreta

El consumo de lengua de vaca en Argentina aparece en registros del siglo XVIII, cuando los gauchos solían cazar las millones de cabezas de ganado que pastaban libremente por las llanuras pampeanas en tiempos del virreinato.

Por las condiciones de salud de la época, la mayoría de las veces los dientes del criollo no eran aptos para masticar la carne: sólo se usaban para ingerir la tierna lengua del animal, que además resultaba más fácil de extraer que otros cortes.

Dice Sarmiento del gaucho que “es un personaje misterioso: mora en la pampa, son su albergue los cardales, vive de perdices y mulitas; si alguna vez quiere regalarse con una lengua, enlaza una vaca, la voltea solo, la mata, saca su bocado predilecto y abandona lo demás a las aves mortecinas”.

La costumbre de preparar la lengua «a la vinagreta» proviene del norte de Italia, específicamente de las regiones de Piamonte, Veneto y Trientino; aunque la utilización de vinagre en el método de cocción es originaria de Francia. La lengua a la vinagreta, tal como la conocemos, llegó al Río de la Plata con el aluvión inmigratorio italiano.

Clericó

La costumbre de consumir vino con frutas nació de la unión de tradiciones celtas y romanas, en la época del Imperio. Se creía que quienes bebían este cóctel eran poseídos por espíritus, por el grado de embriaguez que solían alcanzar.

Al parecer, el nombre «clericó» surgió mucho después, en el siglo XIX, durante los años en los que el Reino Unido ocupó la India. Los soldados británicos servían vino con frutas en una copa llamada \’claret\’, pensada para que no se derramara el contenido. Esa bebida era llamada «claret up», popular por su capacidad para aliviar el agobiante calor tropical.

Son muchos los platos y bebidas que consumimos estos días de fiesta, pero si lo hacemos con precausión podremos sobrellevarlas.

 

Compartir en redes sociales

Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on email
Share on linkedin
Share on whatsapp

Dejar un comentario